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LUCILLE BALL


Fue de las pocas actrices con auténtica capacidad para hacer reír al público: tenía ese mágico don de alegrar la vida de los demás casi sin pretenderlo.


Ese rostro agraciado de Lucille no parecía estar hecho para materia cómica, sin embargo sí lo estaba su carácter extrovertido, vital , alegre, y ésto último, sin duda, fue la clave de su éxito.

Su pretensión inicial fue la de dedicarse a la interpretación más seria, ya que se matriculó en la Escuela de Arte dramático de Nueva York, pero aconsejada por la misma profesora que le impartía clase optó por abandonar tal propósito, ya que no encontraban  en ella cualidades suficientes para tales menesteres.


Encaminó entonces su futuro hacia otras miras, y como su físico se lo permitía, comenzó a modelar y ejercer de corista en un conjunto que fue el que de alguna manera le abrió las puertas del cine. Una vez en Hollywood, paseó su belleza natural por varias comedias musicales, entre otras “Sombrero de copa”, junto a Fred y Ginger, o  ”Sigamos la flota” de nuevo junto a estos dos intérpretes, pero ya con un papel secundario algo más relevante.

Sus compañeros más frecuentes en el cine fueron cómicos de la talla de Bob Hope o Red Skelton, y no perdió la batalla ante ellos.

Participó en películas inolvidables como “Damas del teatro”, “El hotel de los líos” o “Ziegfeld Folies”, pero lo cierto es que no fue hasta finales de los años cuarenta cuando Lucille consiguió algo de notoriedad en el cine con películas como “Envuelto en la sombra”, “El asesino poeta”, o “El Rey del Oeste”.




A finales de los años cuarenta la televisión emergió con fuerza en los EE.UU, y Lucille, tal vez porque nunca llegó a ser una estrella deslumbrante en la gran pantalla , o, lo más probable,  porque fue una de las tantas a las que se persiguió en la caza de brujas iniciada por McCarthy, decidió abandonar el mundo del cine.


Lucille, para más inri, estaba casada con un cubano llamado Desi Arnaz, por lo que las suspicacias hacía su persona se multiplicaban por cien. Negros nubarrones amenazaban a la artista, que era señalada por la prensa amarilla como comunista, y además proclamada, ya que ella misma en los años treinta anotó su nombre en la lista de afiliados al citado partido.

 



Como otras muchas artistas, probó suerte en la televisión, sin tener aún idea de que sería ésta, la pequeña pantalla, la que le concedería los más grandes éxitos de toda su carrera profesional. 


Lucille y su marido formaron una productora propia, y muy pronto su programa “I Love Lucy”, fue el preferido del público norteamericano.


El éxito de la serie se basó en una reflexión de la propia actriz: ¿qué mejor que darle al público una serie de ficción que los haga reír y los entretenga, pero que sea cercana a sus vivencias cotidianas, y con la que se puedan sentir en cierta medida identificados?

Lo cierto es que no fue totalmente una novedad, ya que algún tiempo antes de que la CBS le ofreciera llevar este proyecto a la televisión, Lucille ya andaba trasteando por la radio con un programa llamado “Mi esposo favorito”, que fue acogido estupendamente por el público y que en realidad fue el preámbulo de la serie “I love Lucy!





El programa fue innovador en muchos aspectos, ya que fue el primero en ser filmado con público presente, y éste hecho lo dotaba de una calidez y una familiaridad que agradaba al televidente.


El personaje elegido por Lucy resultaba cercano al tratarse de un ama de casa, que andaba buscando en la vida algo más que las tareas domésticas.

 



Todo esto unido a la gran gestualidad de Lucy, y sus grandes ojos que expresaban más que las palabras, convirtió a la serie en una de las más vistas de toda la historia televisiva americana.


El primer episodio se retransmitió en el año 1951, y el programa duró en antena hasta 1957, año en que decidieron no prolongar más la emisión, y no precisamente por falta de audiencia, llegó a tener en una sola emisión 44 millones de televidentes, sino porque Lucy tenía en mente otro proyecto que pudo llevar a cabo con el mismo éxito y la misma audiencia, y que llevó por nombre “The Lucy-Desi Comedy Hour”.


Tras casi tres décadas de matrimonio decidió separarse de Desi Arnaz, hombre que sin duda contribuyó a potenciar  y engrandecer su imagen en televisión, y sus vidas siguieron caminos diferentes.


A partir de este momento Lucille se convirtió en una destacada mujer de negocios, y siguió produciendo series, que sin lograr el gran éxito de la primera, fueron acogidas con agrado.


“Los tuyos, los míos, y los nuestros”, fue la última película que le aportó un gran éxito, junto a Henry Fonda, y que volvió a tratar las vivencias cotidianas de una familia.

 



Lucille falleció un día de Abril del año 1989, pero para los americanos ya forma parte de la memoria colectiva. Aquella pelirroja pizpireta, hermosa, de ojos grandes y labios voluptuosos, que fue capaz con un físico deslumbrante de convertirse en la amiga ,en la esposa, en la vecina alocada pero deliciosa…, pero que por encima de todo fue capaz de convertirse en “la reina de la comedia”, siempre tendrá un destacado lugar en el corazón de los norteamericanos.






LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS

 

¿Cúal ha sido el papel de las rubias en el cine? ¿Es cierto que este color de pelo transforma a la que lo luce en una mujer irresistible?

Tal y como escribió en su día Anita Loos: ¿ será cierto que los caballeros las prefieren rubias? Anita de hecho era un mujer morena…¿tal vez alguna vez soñó convertirse en una rubia platino?

Ella misma contó que la inspiración para escribir la fábula de “Los caballeros las prefieren rubias”, se la había proporcionado precisamente una joven rubia,  aspirante a actriz de Hollywood, con la que coincidió en un viaje en tren .

Se dió cuenta entonces de que el color del cabello podía ser determinante para que los caballeros se transformaran de inmediato en seres atentos y complacientes, ya que durante el tiempo que duró el viaje, las manifestaciones de galantería hacia la joven, que por otra parte tampoco era gran cosa, se sucedieron una tras otra. ¿Estaría su fuerza, como Sansón, en su pelo?- pensó Anita;  y en este momento comenzó a gestarse en su cabeza el personaje de Lorelei Lee, que como todos sabemos fue encarnado en la gran pantalla por la rubia por antonomasia Marilyn Monroe.

 

Mucho antes de que Anita se planteara esta cuestión, el cine dio buena cuenta del  gran poder de convocatoria del que gozaban las féminas rubias.

 En los inicios del cine lucir este color de cabello significaba ser transgresora, divertida, y muy muy sensual, o en la cara opuesta encontrábamos a la rubia delicada y aniñada, de inocencia irresistiblemente erótica.

Casi siempre se asociaba la imágen de estas señoras de pelo áureo con la diversión y la picardía, y así lo demostró una de las primeras rubias platino del cine que fue Mae West.

Mae West era una mujer fatal, pero de esas que caen bien, de esas con tan buen ingenio que es imposible no adorarlas , de esas rubias intensas y arrolladoras que siembran la polémica a su paso. Frases inolvidables las que nos dejó esta impetuosa rubia:”Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes”, o “He perdido mi reputación pero lo cierto es…que no la echo en falta”. 

Jean Harlow también estaba dotada de un particular y agudo sentido del humor, y por ello deslumbró en la comedia; tanto por su pelo , casi blanco, como por sus ademanes y una simpatía encantadora, nunca pasó inadvertida.

Otra de las rubias que reinó en la comedia fue Carole Lombard; sofisticada, bella, y con la virtud de saber reírse de si misma, fue la dama absoluta de la comedia sofisticada durante casi una década.

 

 

Inolvidable también fue Ginger Rogers, tanto en comedia como en musical : esa cara tan dulce enmarcada por ebras doradas bien podía haber pertenecido a un ángel.

 

 ¿Y qué decir de Doris Day? Otra rubia alegre, pizpireta y con cascada de voz a cuestas, que fue durante varias décadas la preferida de los norteamericanos.

 

 

Lo curioso es que las rubias gozaban de más versatilidad a la hora de interpretar un personaje que las morenas, ya que ese color de cabello les confería la posibilidad de aparecer como una mujer fría y distante, también como el  ser más inocente del mundo, o finalmente como la chica más alocada y de pocas luces que jamás viéramos.

Así que en el cine pudimos disfrutar de ellas en todas estas versiones.

Bárbara Stanwyck en “Perdición” como mujer fría y calculadora,  Verónika Lake especialista en papeles de femme fatal,  Carroll Baker en “Baby Doll” mostrando inocencia incitante y pecaminosa, Jane Mansfield voluminosa y explosiva, o Marilyn Monroe como una preciosa muñeca de carnes tentadoras, deliciosa, coqueta y, todo hay que decirlo, de cabeza algo hueca.

 

 

 

En medio de este torbellino de cabellos platinados, apareció Hitchcock con su obsesión por las damas que lucían el citado color , y fue entonces cuando se hicieron las dueñas absolutas de la pantalla.

 

Kim Novack, Tippi Hedren, Grace Kelly, Doris Day, Jane Leigh, y otras muchas que por exigencias del director, tuvieron que teñirse el cabello simplemente para satisfacer al fetichista director.

 

Así que por falta de rubias no nos podemos quejar, porque tenemos de sobra para elegir en este particular universo de las rubias.

 

 

 

Las mujeres de pelo dorado, rubio o platino, parecen irremediablemente destinadas a ser objeto de deseo  masculino, tanto es así, que este hecho ha sido incluso estudiado, escrito y publicado por el antropólogo Desmond Morris, doctorado en la Universidad de Oxford, y escritor de numerosos títulos en los que intenta desentrañar la conducta humana desde la perspectiva más etológica.

El Dr. Morris se pronuncia así respecto a las rubias:

 

“Parte del atractivo de las rubias, reside en la delicadeza de su pelo. La excepcional ligereza de su cabello, las hace más sensuales en el momento de las relaciones íntimas. 

Entre los dedos masculinos, o rozando la mejilla, esa suavidad recuerda la suavidad de la redondeada carne femenina. Así que en ese sentido se puede afirmar, que las rubias son más femeninas que las pelirrojas o las morenas. 

 

Hay otra ventaja: ser rubia, da una imágen más juvenil que ser morena, lo cual aumenta el atractivo sexual. “

 

Sea como fuere,  lo cierto es que yo también caí en la tentación de teñirme de rubia durante algún tiempo, y debo confesar que fue una experiencia satisfactoria.

 

Comprobé que la leyenda es cierta: los caballeros las prefieren rubias sin duda alguna…..que se casen con las morenas ya es otra cuestión.

 

 

 

 

EL ASCENSO Y LA CAÍDA DE EDIE SEDGWICK

Edie Sedgwick fue una Diva a su manera….., cierto es que Hollywood nunca se rindió ante el carismático encanto de la joven, aunque también es cierto que bastantes años después de su muerte, Hollywood acabó rodando una película sobre su vida llamada “Factory Girl”, en la que Sienna Miller interpretó de manera loable la turbulenta existencia de la modelo.





Edie provenía de una familia adinerada y refinada que le procuró a la joven una educación exquisita. Con su bonita apariencia, su carácter extrovertido y una clase que derrochaba a raudales, seguramente hubiese encontrado un buen partido, y en consecuencia un status social envidiable. Pero Edie era rebelde en la misma medida que distinguida, y optó por abandonar Palm Springs y asentarse en Nueva York, ciudad en la que veía numerosas posibilidades de experimentar nuevas y diferentes sensaciones.


Sus padres acordaron darle una parte de su herencia, pensando que la utilizaría para buenos menesteres, pero Edie fue abducida por la vorágine neoyorquina, y no había noche que no se paseara por los locales de moda, eso sí a bordo de un Mercedes con chófer, en los que casi siempre acababa cerrando las puertas.




En poco tiempo los locales más vanguardistas de Nueva York se disputaron su presencia: su personalidad arrolladora y sus estilismos novedosos la convertían siempre en el centro de atención.


Fue en una de estas fiestas nocturnas donde conoció a Andy Warhol, que sería el que la encumbraría a lo más alto de la fama. 


Warhol solía rodearse de personajes extravagantes que acababan convirtiéndose en su séquito, pero jamás ninguno de ellos causó en él el impacto visual y emocional que le produjo esta mujer delgada, de piernas largas y cara preciosa que bailaba subida en una plataforma casi en estado de éxtasis.


El flechazo fue mutuo, y Warhol pronto olvidó la presencia de todas las demás acompañantes, para dedicarse en cuerpo y alma a esta joven que lo fascinaba. Ella tenía todo lo que él hubiese querido para sí mismo: un cuerpo esbelto y algo ambiguo, un rostro sugestivo, estilo, y lo más importante…unos orígenes señoriales que lo deslumbraron.

 



Edie se convirtió en la niña mimada de Warhol, y en la reina absoluta de las turbulentas noches vividas en Factory. Factory era un mundo diferente ….. un universo aparte creado y pensado por Warhol : sadomasoquismo, drogas, orgías…..y en contrapunto a tal desmadre música de Puccini….de todo podías encontrar en aquél sótano propiedad del artista. Numerosos actores, cantantes e intelectuales cruzaron el umbral de Factory, nombres como el de Tennessee Williams, Liza Minelli o Truman Capote ,entre otros, eran habituales en las tumultuosas fiestas que ofrecía el artista. 


El nombre de Edie se iba haciendo grande, tanto como la relación entre el artista y la joven; eran dependientes uno del otro, y llegó a crearse entre ellos una obsesión casi enfermiza. Ambos se mimetizaron hasta tal punto, físicamente hablando, que apenas se distinguían.


Fue la estrella absoluta de las “películas” de Warhol, películas sin fines comerciales, ya que carecían de guión y diálogo, tan sólo planos de la diva posando, expresándose mediante el cuerpo, mostrando con simples y sencillos movimientos el porqué se había convertido en la reina del “underground”.

 


La popularidad de la pareja se hizo inmensa, y sus apariciones en público casi incontrolables; miles de fans esperaban ansiosos sus peculiares y ostentosas llegadas en limousine, y sus provocadores estilismos causaban furor entre los jóvenes: estilismos pensados para gente triunfadora y vanguardista.


Edie fue portada de revistas como “Life” o “Vogue”, y eso ya era decir mucho. Todo personaje ilustre que se preciara de serlo, pasó por las páginas de estas publicaciones, y en aquella época la musa de Warhol, aunque no contaba con el apoyo de la industria de la moda, era un reclamo seguro.








Sin embargo en la trastienda existían más sombras que luces, y las adicciones de Edie eran buena muestra de ello.


Drogas, afición a la ropa cara, noches interminables : sólo unos cuantos meses bastaron, para lapidar una generosa herencia.


Aquí comenzó su caída, exactamente en el momento en que sintió desamparo económico.  Ante tal situación de emergencia, Edie consideró la posibilidad de demandar a Warhol su parte del goloso pastel del que hasta el momento sólo él había disfrutado. 


¿Pagarte por lo que haces? Confórmate con mi compañía, ya que gracias a mí te has convertido en lo  que eres:  ésto fue lo que más o menos vino a decir el polémico artista.


En esta etapa de su vida, fue cuando conoció a otro genio llamado Bob Dylan. Dylan y Warhol se tenían inquina desde hacia meses, y el primero encontró en Edie el incordio perfecto para molestar a Warhol.


Parece ser que iniciaron una relación amorosa la musa y el cantante, que finalmente quedó en la nada: unas cuantas promesas incumplidas e ilusiones truncadas para una joven inestable y desvalida.


La relación con su pigmalión se había enfriado totalmente, éste en poco tiempo se había olvidado de ella …….ya tenía proyectos para una nueva musa, y Edie cayó vertiginosamente en la miseria de las drogas. Solía comenzar los días con un buen puñado de pastillas, y acabarlos con otro buen puñado de somníferos.


Sola, terriblemente sola, se dió cuenta del espejismo que había vivido; ya no era la chica moderna y encantadora que tanta admiración despertaba…no habría más fotos, ni películas…Hollywood ni siquiera había reparado en ella.


Pasó por varios centros de rehabilitación, pero su gran adicción, y una genética repleta de casos psiquiátricos, la abocaron a la autodestrucción irremediablemente.


Los últimos meses de su vida, Edie se había convertido en una caricatura de la joven hermosa y esbelta que un día fue; las drogas desfiguraron su fotogénico rostro y su  delgadez se esfumó para dejar paso a un cuerpo hinchado y marchito.


Murió en la soledad de su casa por sobredosis de alguna droga. Tenía 28 años. Como pasó con la eterna Norma Jean, nunca se supo si su final fue accidental o provocado por ella misma.


Al enterarse Warhol de su muerte comentó: “¿Quién va a heredar todo el dinero de Edie?” 

Lo cierto es que no pareció disgustarle demasiado la muerte de la que un día fue su musa, porque desde el momento en que salió de su entorno, salió también para siempre de su vida, y de su pensamiento.

 














CATHERINE DENEUVE

 

Catherine encarnó la belleza fría, misteriosa y elegante mejor que ninguna otra actriz, de hecho Grace Kelly, a la que atribuían estas mismas características, siempre me pareció un volcán en erupción al lado de la actriz francesa. Estoy segura de que nunca fue  un papel aprendido éste de mujer inaccesible e intrigante, ya que hace poco y visionando un documental suyo en el que la actriz, ya sexagenaria, se pronunciaba sobre su estupenda carrera en el cine, seguía trasmitiendo la misma serenidad, timidez, elegancia y frialdad que en sus tiempos de juventud.

 Lo que está claro es que Catherine fue, y sigue siendo, la actriz más representativa, y quizá más bella, del cine francés.

 

 

Con esa apariencia enigmática y taciturna, pronto se convirtió en la musa de directores como Buñuel que la convirtió en una particular meretriz; Severine …. bella aristócrata francesa de sexualidad reprimida y traumática, que se adentra en las entrañas de un burdel para dar rienda suelta a sus tendencias sadomasoquistas: nadie mejor que la sugestiva Catherine para transformarse en “Belle de Jour”.

 Pero Buñuel , consciente de las posibilidades de la actriz, también confió en ella para el personaje de “Tristana” personaje totalmente opuesto al de Severine; Tristana….dulce e inocente, huérfana desvalida que acaba siendo pasto de Don Lope : “Yo soy tu padre o tu marido, y hago de uno u otro según me convenga”, decía Don Lope, por cierto magistralmente interpretado por Fernando Rey.

 

 

 

 

 

 El cineasta Polanski también se sintió intrigado por esta enigmática actriz, y con “Repulsión”, le ofreció la posibilidad de avivar su ya consabida fama de mujer misteriosa y peligrosa…..pero irresistiblemente deseable.

 

 

 Pero sería un error pensar que Catherine sólo interpretó  personajes de esta índole, es decir personajes en cierto modo perversos, o de complicada condición psicológica, ya que la actriz, dando muestras de su gran inteligencia, lejos de encasillarse, fue probando suerte en todo tipo de género cinematográfico,como por ejemplo en un delicioso musical llamado “Las señoritas de Rochefort”, en el que compartió cartel con su hermana, la también actriz Françoise Dorléac, fallecida en un terrible accidente de tráfico el mismo año del rodaje de esta película.

 

 

 

Destacaría también de su filmografía un “curioso” , aunque, para mi gusto,  soporífero producto firmado por Terence Youg  que llevó por nombre “Mayerling”; la película, influenciada claramente por la exitosa película “Sissi Emperatriz”, contó con un buen repertorio de actores consagrados como Omar Shariff, James Mason, la propia Catherine, o una Ava Gardner espectacular en su madurez, pero todo quedó ahí: en un buen elenco de actores , decorados ostentosos y trajes de época, que, eso sí , engrandecieron la exquisita y natural belleza de Catherine.

 

 

 También me gustaría mencionar una película llamada “El ultimo metro”, dirigida por François Truffaut, y protagonizada por Depardieu y Catherine. En ella Truffaut, quiso plasmar, y de hecho consiguió su objetivo con creces, toda la desesperación, la tristeza y la desesperanza que sufrió el pueblo francés en el contexto de la ocupación nazi mediante las vivencias experimentadas por los personajes de una pequeña compañía de teatro. 

 

 

Son tantas la producciones en las que ha participado la actriz a lo largo de su extensa carrera, que es imposible detenerse en cada una de ellas,  sin embargo quisiera destacar “Indochina” una romántica película , repleta de hermosos paisajes, y en la que Catherine brilló con luz propia llegando a ganar el premio César como mejor actriz, o “Bailando en la oscuridad” un desgarrador drama en el que la actriz, tras haber visto “Rompiendo las olas” de Lars Von Trier, suplicó a este mismo director que la incluyera en la película.

 

 

En los años ochenta, volvió a inquietarnos con el personaje de vampira ascentral en “El ansia “, junto a figuras como David Bowie o Susan Sarandon, y lo cierto es que el papel parecía estar hecho a su medida: apareció irresistiblemente perversa y hermosísima.

 

 

Al margen de su carrera cinematográfica, la actriz se convirtió en todo un icono de estilo, siendo musa del mítico Ives Saint Laurent, que encontraba en ella permanente inspiración para sus diseños; de hecho el vestuario de Belle de Jour, fue diseñado por el modisto, que la vistió con abrigos de doble abotonadura y vestidos lady bastante recatados y elegantes, que contrastaban con la personalidad del personaje.

 

 

 

 

Catherine fue también embajadora de Coco Chanel y protagonizó las campañas publicitarias de la firma durante la década de los años setenta.

 

 

En el documental que pude ver hace unos días y que lleva por título “Catherine Deneuve: siempre bella”, la actriz manifestaba que después de tantos años de carrera, seguía manteniendo casi intacta la timidez que muchas veces le impidió hacer teatro o manifestar sus emociones con mayor intensidad. 

 

Tal vez sea tan simple como eso, y esa lejanía, esa frialdad que siempre trasmitió la actriz sea un problema de timidez encubierta bajo un rostro hierático.

 

 

 

LOS ESPECTROS DE HOLLYWOOD

Tradicionalmente cuando el dolor, el sufrimiento, la violencia y la humillación se concentran en un sitio determinado, éste irremediablemente, sobre todo gracias a la vox populi, pasa a engrosar la lista de lugar embrujado o encantado. 

Cuanto más grande y ostentoso sea el edificio, o el lugar en cuestión, más fabulosa será su leyenda negra, y si añadimos un asesinato o un suicidio a semejante entorno, las apariciones fantasmales estarán más que servidas.

En Hollywood, casi todas estas historias de fantasmas provienen del siglo pasado, y sus protagonistas suelen ser actrices, actores , directores o productores que se vieron inmersos en muertes violentas o suicidios.

Thelma Tood  fue un claro ejemplo de como una persona fallecida en extrañas circunstancias, puede convertirse en un ser espectral para toda la eternidad.

Thelma fue una actriz cómica que desarrolló su carrera profesional durante los años veinte y principios de los treinta, años en los que alcanzó una notable popularidad debido a sus numerosas apariciones en el cine, y a su increíble hermosura. La vida privada de Thelma fue algo turbulenta, y tras varios fracasos amorosos, comenzó una peligrosa andadura junto a figuras tan temibles como la del gangster Lucky Luciano.

 

Thelma era dueña de un bar de carretera llamado “Thelma Todd’s Sidewalk cafe”, y al iniciar la relación con el gangster, éste pensó en convertir el local en una sala de juegos clandestina, a lo que Thelma horrorizada contestó : ” Por encima de mi cadáver”; “casualmente” el cadáver de la actriz apareció a los pocos días dentro de su coche. Se supo que su muerte había sido producida por el monóxido de carbono y poco más, se barajaron numerosas hipótesis, pero ahí quedó todo.

 

Lo cierto es que el café de Thelma siguió allí tras su muerte, y muchos  visitantes aseguran haber visto su fantasma bajando y subiendo las escaleras del local con la mirada perdida….mirada de ojos suplicantes que después de tantos años siguen esperando una respuesta.

 

 

 

En el año 1923, un conocido productor de Hollywood llamado Thomas Ince, se encontraba en el yate del multimillonario Hearts cuando éste último llevado por los celos, creía que su pareja de aquel momento la actriz Marion Davis mantenía una relación a sus espaldas con Chaplin, apareció enloquecido portando una pistola y disparando contra el pobre Ince al cual en su locura había confundido con el cómico.

Jamás se resolvió la muerte de manera clara, y son varias las versiones que se barajaron en su momento, pero lo cierto es que el poder y el dinero de Hearts pudieron callar muchas bocas.

El fantasma de Ince se aparece en los estudios Culver, que él mismo mandó construir, y son raros los días en que algún visitante o trabajador no lo vea atravesar paredes o escuche sus lastimosos quejidos.

El 18 de Septiembre del año 1932  , fue descubierto en las colinas de Hollywood el cadáver desplomado de una joven rubia de la que se desconocía su identidad. Tras varias averiguaciones se dedujo que la joven  se había suicidado, lanzándose al vacio desde la letra H del cartel de Hollywoodland.

Al no lograr identificar el cuerpo hasta varios días después, los periódicos la bautizaron con el nombre de “La chica del signo de Hollywood”; finalmente se esclareció su identidad, y se supo que se trataba de una   principiante actriz llamada Peg Entwitsle , que aunque había logrado participar en alguna que otra producción, jamás había destacado o conseguido un papel relevante.

Peg vivía junto a su tío, que no daba crédito a lo ocurrido. Dos días después del fallecimiento de su sobrina, recibió una carta en la que unos estudios la demandaban para interpretar el papel principal femenino, curiosamente el personaje se suicidaba al final de la obra.

Muchos visitantes de Mount Hill, dicen haber visto la silueta de una dama rubia, vestida conforme a los años treinta, triste, llorosa y dejando a su paso un profundo aroma de gardenias.

 

Peg

 

 

Y acabaremos este pequeño paseo de ultratumba, con una de las actrices más relevantes y poderosas que diera el cine mudo: la actriz Mary Pickford.

Lo realmente llamativo de este caso, es que Pickford no murió de manera violenta, sino de vejez ya que llegó a cumplir casi los noventa años. Sin embargo cuentan los que en algún momento la conocieron, que era una mujer extraña, de personalidad bipolar y con numerosos problemas depresivos que la acompañaron durante toda su existencia.

En sus tiempos de gloria Mary Pickford mandó construir una señorial mansión a la que bautizó con el nombre de “Pickfaird”. Hasta aquí todo normal….lo extraño comenzó a suceder cuando la actriz falleció. La casa pasó a tener nuevos propietarios ….y un fantasma.

Según los nuevos dueños, una dama vestida de blanco se paseaba sigilosa y atormentada en un absurdo ir y venir, por todas las estancias de la mansión; los dueños alarmados pensaron incluso en vender la propiedad, más   decidieron ,con muy buen criterio, reformar la casa antes de ponerla a la venta. En este preciso momento la manifestación fantasmal dejó de aparecer, tal vez porque no reconocía el hogar en el que tantos años había vivido. 

 

Son muchas las leyendas de este tipo; edificios encantados o malditos como “El Hotel Dakota”, la casa que compartieron  Jean Harlow y Bern, hasta que éste decidiera quitarse la vida,  o el “Roosevelt Hotel”, dónde con un poco de “suerte”, puedes ver a la mítica Marilyn reflejada en los espejos.

 

El universo de Hollywood, perspicaz y práctico como pocos, ha decidido ofrecer la posibilidad de visitar todos estos encantados, que no encantadores, lugares mediante un Tour turístico, aunque aquí en Europa, no nos quedamos atrás, porque si te mueve el morbo los ingleses están dispuestos a enseñarte las siniestras calles en las que actuó Jack el destripador, o la lógreba barbería de Sweeney Tood, en la que, según cuenta la leyenda Sweeney degolló a decenas de personas. 


LA SEDUCCIÓN EN EL CINE

 

 

¿En que consiste la sensualidad? ¿ Es algo que nos viene genéticamente regalado o es una actitud producto de un analizada manera de actuar?

El cine nos ha enseñado mediante algunas de sus más míticas actrices que la sensualidad no tiene porque ser ordinaria sino más bien todo lo contrario. Cuando una persona ha sido agraciada con la la virtud de la sensualidad , no le hace falta ser irresistiblemente atractiva, para captar la atención de todo el que la rodea, ya que mediante sus gestos, sus palabras y sus acciones en seguida se delata; todas las miradas se posan sobre ella, aún habiendo personas a su alrededor mucho más hermosas y sexuales: de hecho podíamos incluso decir que la sensualidad puede llegar a convertirse en arte.  

Por otra parte, también existe el “arte” de enseñar la anatomía alegre y despreocupadamente, y aunque a veces se pueda caer en la vulgaridad, lo cierto es que a muchos caballeros les encanta esta “naturalidad”.

 

 

 

Los tiempos cambian, y seguramente a un adolescente de esta época que vivimos, bombardeados por imágenes de señoras siliconadas enseñando todo menos su talento, le parezca que estas actrices que provocaron sueños húmedos y prohibidos a millones de hombres simplemente con un baile provocativo, una canción sugerentemente interpretada, o un recatado strip-tease están caducadas y antiguas. 

Pero bajo mi punto de vista los tiempos no han cambiado tanto en ese aspecto, y a los caballeros les provoca la misma admiración contemplar una piernas largas y torneadas enfundadas en media de seda negra y ensalzadas por un buen zapato de tacón de aguja, que una de esas imágenes a las que antes me refería: cientos, miles de chicas anónimas, o más o menos populares, que muestran su rotundo físico, casi siempre fruto de la estética, de forma descarada , y la verdad ….. en muchas de las ocasiones con poco criterio artístico.

No son los casos que aquí nos ocupan desde luego, porque estas mujeres de épocas pasadas, derrocharon erotismo y sensualidad, simplemente valiéndose de atuendos pensados para realzar su cuerpo:  faldas entalladas que dejaban adivinar perfectas siluetas, aberturas interminables en vestidos primorosamente confeccionados que mostraban piernas largas y torneadas , o tan sólo con miradas  prometedoras de placeres inconfesables, y mohines deliciosos .

Insinuar un deseo carnal…, sugerir levemente una fantasía sexual sin caer en la zafiedad: esa era su finalidad.

Las actrices de los primeros años del cine ya utilizaron este tipo de erotismo insinuado para captar la atención del sexo masculino, o simplemente porque eran seductoras natas ; Louise Brooks, o Jean Harlow utilizaron sus encantos femeninos con descaro, pero con gracia y elegancia, y mostraron sus pechos desnudos  bajo blusas de seda o vestidos de livianas telas, que resultaban la mar de provocativos.

 

 

En algunos casos no hacía falta siquiera enseñar un hombro para ser sensual; en este caso el misterio que rodeaba a algunas de las más bellas actrices del cine, fue suficiente para convertirlas en objeto de deseo. Como no podía ser de otra manera Greta Garbo fue la máxima representación de este tipo de mujer bellísima pero inaccesible, tal y como fue uno de sus personajes más famosos: el de la espía Mata-Hari. Aunque la verdad es que su apariencia de mujer fría no engañaba al público que la sabía ardorosa y pasional, y eso era muy, pero que muy excitante.

Carole Lombard también fue de las actrices que lució anatomía mediante vestidos insinuantes, pero lo cierto es que lo que más sedujo de Carole fueron sus inmensos ojos azules, y un carácter cosmopolita y aventurero que agradaba tanto a hombres como a mujeres.

 

Los años cuarenta fueron para las mujeres anónimas años duros a causa de la guerra, y las vestimentas se tornaron oscuras y los peinados perdieron parte de su sofisticación, pero en el cine deslumbraron estrellas como Rita, que emanaba sensualidad por todos los poros de su cuerpo, o la enigmática Verónica Lake, que con tan sólo su cabello revolucionó la moda de aquella década.

 

Con la explosión de luz y color de los cincuenta apareció también Marilyn, y con ella el sexo en estado puro, aún siendo sus vestimentas recatadas, ya que las faldas no subían más allá de la rodilla, y los escotes eran menos pronunciados que en épocas anteriores; seguramente es la actriz más representativa de lo que fue la seducción en el cine, debido a su explosivo cuerpo y a su rostro de ojos enormes y labios carnosos.

Aunque muchos la tachan de vulgar, lo cierto es que Marilyn siempre tuvo mucho criterio a la hora de  vestir, y aunque generalmente sus atuendos eran una segunda piel de su cuerpo, siempre insinuó sus formas, pero no las mostró, exceptuando la mítica escena de la rejilla de metro en la que deleitó a los caballeros exhibiendo sus piernas.

 

 A finales de los cincuenta y principios de los sesenta la seducción se hizo más evidente y descarada, y Brigitte Bardot lo demostró enseñando algo más de piel. Fue un auténtico fenómeno social lo de esta actriz: los hombres la deseaban, y las mujeres imitaban todos sus estilismos.

Los años setenta fueron los más desatados respecto a la cuestión de mostrar el cuerpo, y aquí en España comenzó la época del destape más absurdo. Poco a poco comenzó a caer en el olvido el concepto que se tenía sobre la seducción en el cine, y de esta manera  se perdió parte de la sofisticación y elegancia que caracterizó a actrices de épocas anteriores a la hora de enamorar al publico. Aunque cierto es ,que esta década nos regaló mitos sexuales inolvidables entre los que se encontraban María Scheneider que revolucionó a la sociedad junto a Brando mediante “El último tango en París”,  Sylvia Kristel dando vida a “Emmanuelle” o Jessica Lange espléndida junto al gorila más grande que diera el cine.

 

Esto solo es una pequeña muestra de las mujeres más seductoras que dio el cine. Muchos otros nombres como el de Sofía Loren, Lollobrigida, Ursula Andrews, Raquel Welch etc..también lograron el merecido título de “cautivadoras irresistibles”.

 

NAZIMOVA Y SU JARDÍN DE ALÁ

Nazimova fue una actriz de origen ruso nacida a finales del siglo XIX, por lo que hoy en día pocos saben de su fascinante historia y de sus peculiares vivencias; fue una mujer que mostró sin tapujos y sin miedo su avanzada mentalidad en una época en la que la tolerancia hacia lo “diferente” era prácticamente inexistente. Provocadora en la misma medida que talentosa para el arte de la escena, durante unos años llegó a ser la reina absoluta de un cine que comenzaba a florecer.

Se convirtió en una de las damas más poderosas del cine mudo, ya que todo proyecto en el que se embarcaba acababa siendo un éxito; y es que Nazimova tenía un don especial: algo etéreo e indefinible que atraía el deseo y la admiración tanto de hombres como de mujeres; éstas últimas la encontraban muy “chic” y vanguardista, y parece ser que su poder de persuasión y magnetismo personal eran infinitos, aunque lo cierto es que también ayudaron mucho la gran fama conseguida por su condición de intérprete, y una boyante situación económica.

Divas como Marlene o la Divina, en ese momento jóvenes principiantes en esto del cine, asistían a sus espectáculos teatrales, o visionaban sus películas con auténtica devoción: de hecho Greta Garbo protagonizaría  el mismo papel que Nazimova en “Camille” casi dos décadas después, e incluso ambas llegarían a amar a la misma mujer, eso sí, cada una en una época diferente.

 

 

 

 

 

 

Y es que Nazimova fue una bisexual declarada que aunque sin alardear de su condición sí la insinuaba, ya que manifestaba sus preferencias sexuales prácticamente sin secreto alguno.

Cuando Nazimova se mudó a Hollywood, ya contaba con una sustanciosa fortuna, gracias a la cual pudo dar forma a uno de sus más grandes deseos:  una mansión de clara reminiscencia española, señorial, exquisita, impactante por ostentosa, rodeada de una entorno semitropical y una grandiosa piscina . El nombre elegido para tan fastuosa mansión fue ”El jardín de Alá”  ¿Qué mejor que este nombre evocador de las más atrayentes y misteriosas leyendas orientales y este maravilloso entorno, para dar rienda suelta a secretos impronunciables, citas inconfesables, y fiestas interminables? 

Debido a la condición sexual de la actriz, la mansión pronto se convirtió en centro de reunión para numerosas actrices lesbianas o bisexuales que se sentían libres para manifestar sus deseos, y su sexualidad, sin repercusión social alguna.

Nazimova en este circulo tan cerrado y particular, tuvo affaires con numerosas actrices, y de vez en cuando también actuó de celestina para que se amaran algunas de ellas.

 

 

Profesionalmente Nazimova gozaba de un gran respeto, hasta que llegó el día en que tentó a la suerte, y revolucionaria y liberal como ella era, decidió estar rodeada en su siguiente producción exclusivamente de gays, lesbianas, y bisexuales. En “Salomé”,  Nazimova derrochó creatividad, vanguardismo, se preocupó ella misma de contratar a los mejores decoradores, a los mejores sastres, a los mejores coreógrafos,  rodeándose de esta manera de decorados exquisitos, vestuarios grandiosos, y coreografías novedosas jamás vistas.

 

Pero lo cierto es que el público americano no recibió la película con agrado, sobre todo por que ésta estaba pensada para personas de mentes abiertas, creativas y cultas, y no para el público de un país represivo, de conciencia colectiva puritana y homófoba. A partir de este hecho la actriz pasó a formar parte de la lista negra, y los estudios de cine prescindieron de su figura: comenzaba a vislumbrarse , aún en la lejanía, una etapa dictatorial y de censura que llevaría por nombre  ”Código Hays”.

Tan sólo un año más tarde , la actriz comenzó a tener problemas económicos que la obligaron a vender “El jardín de Alá”; la increíble mansión de  Nazimova pasó a a manos de una nueva rica que mandó construir apartamentos y bungalows privados, quedando Nazimova como inquilina en uno de ellos.

Nada de lo ocurrido fue obstáculo para que numerosos actores y actrices siguieran visitando la que un día fuera propiedad de Nazimova, y de hecho con el transcurso del tiempo muchos fijaron allí su residencia, y otros tantos hubiesen dado una parte de su fortuna por codearse con la gente que allí se congregaba, por cierto cada vez de manera menos tímida.

La lista de nombres es interminable, y entre ellos podemos encontrar el de Marlene que fue una de las más fervientes defensoras del “circulo de costura”, este termino lo acuñó la misma Nazimova para referirse al grupo de mujeres lesbianas y bisexuales que se reunían clandestinamente para dar rienda suelta a sus tendencias sexuales , Greta Garbo, Clara Bow, John Barrymore, Harpo Marx, Ramon Novarro, Joan Crawford y cientos de nombres que se barajaron, pero de los que nunca se supo su identidad concreta : y es que muchos de ellos no querían ser vistos en el jardín de Alá, pero si disfrutar de él.

Era de esperar que con tanto ir y venir de artistas, la sociedad comenzará a preguntarse qué era lo que ofrecía el tan deseado “Jardín de Alá,” y los rumores se fueron propagando como la pólvora, adquiriendo el lugar una reputación hedonista que no gustó nada a la sociedad, y sobre todo a la industria del cine, ya que veía peligrar su imagen, pues la mayoría de los que visitaban la mansión eran actores o actrices muy conocidos.

Se hablaba de alcohol a raudales, cuando en esos momentos estaba instaurada la Ley Seca, de drogas,  orgías lésbicas, y a consecuencia de tanto exceso también se habló de disputas, robos y chantajes .

Al implantarse el código Hays, en el año 1934, la “inmoralidad ” en la pantalla de cine se limpió de un plumazo, tan sólo besos castos y poco más; lo más terrible es que el código persiguió a estas artistas hasta su propia vida privada, y muchas de ellas se casaron  con compañeros del gremio homosexuales, que al igual que ellas eran perseguidos por su condición sexual.

Aunque lo cierto es que muchas actrices de décadas posteriores, siguieron jugando con su sexualidad sin temor a las represalias, y algunas de ellas incluso sacaron partido de su ambiguedad; Tallula Bankhed, Marlene Dietrich, o Greta Garbo fueron los casos más conocidos.

 

Respecto a Nazimova, siguió cosechando éxitos en teatro con obras como “El luto de Electra”, y recibiendo visitas de fervientes admiradoras que llevaban por nombre Marlene y Greta, pero la actriz ya era demasiado mayor para entrar en los juegos sexuales que había practicado antaño.

Participó en la película “Sangre y Arena” (1941), encarnando a la madre de una rutilante Rita Haywort, y todos alabaron su trabajo: se notaba de lejos que Nazimova era una actriz de raza.

Sus últimos años los vivió holgadamente y libremente junto a una mujer llamada Dolly.

“El jardín de Alá”, tras varias décadas de apogeo, fue entrando en decadencia, y finalmente se construyó un centro comercial en su lugar, lugar por cierto conocido como Sunsent Boulevard.

MUNDO DE NIÑOS

 

 

Aquí os dejo el enlace de un maravilloso blog, dedicado en cuerpo y alma al entretenimiento y formación de los más peques.

 

A los que tenéis hijos, y queréis que se entretengan al mismo tiempo que aprenden numerosas cuestiones ideales para su formación intelectual, el enlace es el siguiente http://mundodeninos.es/

 

Espero que os guste. SqsMaravillosa.

UN RECUERDO PARA AUDREY

 

 El 20 de Enero de este año, se han cumplido dos décadas de la muerte de una de las actrices con más ángel que dio el cine de la época dorada.

Ella tuvo su espacio en un mundo de mujeres explosivas y rotundas: rubias platino exuberantes, y morenas voluptuosas de mirada embrujadora; Audrey, que era una mujer alta, espigada y delgada hasta lo preocupante, se hizo un hueco irreemplazable con su estilo, su clase, su alegre mirada de niña inocente que cautivó a todos, y un talento pocas veces visto en ese Hollywood acostumbrado a crear estrellas femeninas con forma de cuerpos deseables, y roles establecidos.

Audrey entró en la espiral del estrellato rompiendo moldes, y ofreció un nuevo tipo de mujer delicada y bonita,  por la que era imposible no sentir cariño.

 

Esa luz que brilló en Audrey nunca se extinguió, pues tantos años después de su muerte, sigue siendo fuente de inspiración para miles de personas y sus películas referentes de toda una maravillosa época.

 

No habrá otra como ella por mucho que se empeñen. Cuando Audrey llegó a la Meca del cine, sabía lo que era sufrir, porque padeció una guerra, y con ella comprobó que el ser humano puede ser abyecto e inmoral, pero que también puede ser humanitario y bueno, y todas estas circunstancias la hicieron fuerte, aún siendo su apariencia débil y delicada : para ella, enfrentarse a un mundo práctico y de apariencias como el del cine, fue realmente muy sencillo.

 

Con esta personalidad de mujer bondadosa pero firme en sus ideas, arrasó en una industria poco acostumbrada a mujeres fuertes e imbatibles: la Meca del cine le abrió las puertas ,y la convirtió en la princesa más entrañable e inolvidable que diera el cine americano.

 

 

 Nadie jamás se pronunció sobre ella de manera despectiva, y logró conseguir la admiración y el respeto de todo el que trabajó a su lado; ni siquiera en su vida personal sufrió desdén alguno, pues a su muerte todos los que compartieron con ella alguna etapa de su vida lloraron su ausencia.

 

 

 

Audrey fue uno de los rostros más representativos del cine de los años cincuenta, y en este ambiente pudo disfrutar de los lujos más exquisitos; pero este ambiente frívolo, no fue impedimento para que unos años después se viera de nuevo cara a  cara con la  miseria,  con niños de miradas perdidas, con rostros que reflejaban la misma hambruna que ella tantos años antes había padecido ; y fue aquí, en este contexto duro, de muertes anunciadas e injustas, dónde Audrey encontró el sentido de la vida, y se dedicó por completo a aliviar, dentro de sus posibilidades, el padecimiento humano. 

 

 

Hasta siempre querida Audrey, nosotros te volveremos a ver una y otra vez en esas mágicas e inolvidables interpretaciones que nos regalaste, y estoy segura de que tu, allá dónde estés, puedes ver y sentir el orgullo, puedes percibir el cariño y la admiración con los que hoy en día, tantos años después de que nos hayas dejado, se pronuncia tu nombre.

 

 

 

 

 

 

 

CHARLES LAUGHTON: LA GRANDEZA DE UN ACTOR

 Todos los que os pasáis por aquí habitualmente  conocéis mi admiración por las grandes Divas del cine clásico: admiración en algunos casos provocada por su trabajo, y en otros por sus estilismos o su belleza.

 

Sin embargo desde hace algún tiempo ronda por mi cabeza la idea de ir publicando, de vez en cuando, algún post sobre estrellas masculinas, que para mi gusto son realmente verdaderos imprescindibles en el firmamento de Hollywood, y de las que admiro, en igual medida que en las estrellas femeninas ,su trabajo, y en algunos casos su belleza. Tal vez sus estilismos nos traigan sin cuidado, o sus fotografías no sean tan atrayentes como las de las actrices que habitualmente publico, pero es que en algunos casos, y éste es el que nos ocupa, sobraba  toda esta parafernalia tan típica del cine de la época; porque claro……¿Qué iban a vender de Charles Laughton mediante estas estudiadas fotografías?… ¿Su  físico?; obviamente, el actor no vendía un físico envidiable que pudiese ser objeto de admiración o deseo entre el público femenino, por lo que sus fotografías fueron mas bien escasas; lo que vendía Laughton , o más bien diría lo que regalaba el actor era talento: un talento creativo fuera de lo común que fue el que le hizo ser merecedor de la admiración y, lo más importante, del respeto de un público que acogía sus interpretaciones con verdadero gozo.

Al ir escribiendo estas lineas, se me ha ocurrido comparar a muchas actrices de aquella maravillosa época, que tampoco fueron dueñas de un físico espectacular, pero si de un espectacular talento, y al contrario de estos grandes actores en la mayoría de  los casos se vieron  abocadas de por vida a interpretar  personajes secundarios: un claro ejemplo es la actriz Judith Anderson, conocida por dar vida a la inquietante Sra. Dambers en la gloriosa película “Rebeca”.

Pero en fin…esa es otra historia; los que disfrutáis de aquellas clásicas películas de cine sabéis de sobra quién es este actor de singular físico y enorme talento.

 

 

Británico de nacimiento, Laugthon comenzó ,como todo buen actor inglés que se precie, interpretando obras de teatro.

 No fue muy bien recibido en su entorno familiar el hecho de que el joven Charles se sintiera atraído por el mundo de la escena, pero persistente y metódico hasta la saciedad, finalmente consiguió seducir a sus progenitores que dieron el visto bueno para que se matriculara en La Royal Academy of Dramatic Arts.

 Nadie apostaba por este chico algo orondo, y con rostro de peculiares facciones que le aportaban un perenne aire bobalicón, aunque lo justo sería reconocer que los profesores que le impartían clase, inmediatamente se percataron de la gran aptitud con que contaba el actor.

Su gran disciplina y capacidad de trabajo, le llevaron muy pronto a destacar entre muchos otros de físico más imponente.

Comenzó una exitosa carrera teatral en su Inglaterra natal, en la que fue prosperando e interpretando cada vez personajes más relevantes, de hecho y como anécdota contar que fue el primer actor en dar vida a Hercules Poirot, en lo que fue una adaptación para el teatro de la novela de Agatha Cristhie ” La gran coartada”.

Fue un hombre interesado por todas por todas las ramificaciones del arte, por lo que alternaba sus apariciones teatrales con incursiones en cortos, que lo hicieron  familiarizarse con el mundo del cine. 

En el año 1933, se hace mundialmente conocido con la película ” La vida privada de Enrique VIII”, sería por cierto ésta la primera que rodada en Inglaterra ,se haría famosa en los EE.UU.

 

Tras este enorme éxito en tierras inglesas y americanas, era indudable que Hollywood posaría los ojos en la figura de este ingenioso actor, y de esta manera comenzó  una carrera en el cine inolvidable, aportando a todos sus personajes una categoría y una credibilidad sólo propia de los grandes genios.

“Nuestra señora de París” , o “Esta tierra es mía”, ambas protagonizadas junto a Maureen O’Hara, de la que por cierto fue su descubridor , no dejaron ninguna duda de su gran versatilidad, debido a lo complejos y alejados psicológicamente que resultaban ser estos personajes.

 

No hubo género cinematográfico ni personaje que se le resistiera, y su personalidad camaleónica quedó reflejada en la variedad de papeles que llegó a interpretar.

“Rebelión a bordo” en la que dió vida a la figura del malvado capitán Bligh; “El déspota” en la que como su propio nombre indica encarnó a un personaje con más defectos que virtudes, pero  que ,paradójicamente,  a mi llegó a enternecerme; “El sospechoso”, dando vida a un asesino al que querrías que jamás descubrieran; “Testigo de cargo”, de meticuloso y honorable abogado o en “Nobleza obliga” comedia en la que se puso en  la piel de un sirviente llamado Ruggles; sería casi imposible mencionar una a una todas las películas en las que dejó marcado su sello personal, sin llegar a provocaros un  bostezo, de tantas en las que participó. Lo que es indudable es que con esta maestría que lo caracterizaba, deslumbró en decenas de películas a las que siempre aportó una categoría y un “savoir fair” inigualables.

 

 

 

 

 

 

Su primera y única película como director “La noche del cazador” 1956, no fue bien recibida en una época en la que prevalecían otro tipo de géneros : parece ser que el público no estaba por la labor de complicarse la existencia con películas algo complejas, que indagaban más allá de lo establecido en una sociedad retrógrada y puritana como la de aquellos tiempos. La película fue ganando adeptos con el tiempo, debido a su modernidad, para mi gusto es de esos films que nunca pasan de moda, la impecable fotografía, y esos juegos de luces y sombras que logran una atmósfera siniestra y tétrica, adjetivos éstos que también acompañan la personalidad del personaje interpretado por Robert Mitchum, por otra parte inolvidable en su interpretación: esos nudillos tatuados con las palabras Love- Amor, Hate-Odio, se han convertido en seña de identidad de tan fantástica película. Hoy en día es una de las imprescindibles en las listas de las mejores cien películas de toda la historia del cine, por lo que se deduce que el talento de este hombre llegaba más lejos aún del que demostró tener interpretando.

 

Tras la dirección de este film, apareció en algunas películas más como”Testigo de cargo”, ” Espartaco” o “Tempestad sobre Washintong; no pudo regalarnos durante más tiempo su talento, porque el cáncer se lo impidió.

Contaba Billy Wilder, que le hubiese gustado que el actor apareciera en “Irma la Dulce”, y que de hecho se trasladó  a su domicilio para hacerle la proposición, pero que el hombre que encontró allí no era más que una persona moribunda con una enorme fuerza de voluntad, que se aferraba a la vida desesperadamente. Lo más dramático es que ésta le daba la espalda… la vida ya no le daba más tiempo aunque él se empeñase en demostrar frente a Wilder, que su enfermedad era pasajera…que se recuperaría y seguiría interpretando; Wilder comprendió entonces que era el final de un inmenso e inigualable actor… comprendió que lo que ese día vió allí, en el hogar del actor, fue su última interpretación.

Abajo una fotografía de Laughton con la que fue su esposa la también actriz Elsa Lanchester.

 


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