JENNIFER JONES Y DAVID O. SELZNICK

Selznick fue uno de los productores más reconocidos de Hollywood: su ojo para convertir una película en éxito era infalible, y títulos como “Lo que el viento se llevó”, “Rebeca” , “Ha nacido una estrella o “Duelo al sol”, entre otras, así lo confirmaban.

Un hombre perfeccionista y ambicioso que se hizo así mismo, ya que comenzó como aprendiz en el negocio de su padre, este se dedicaba a distribuir películas en la época del cine mudo, y al cabo de un tiempo ya estaba trabajando como editor asistente en la MGM. Fue escalando posiciones debido a su gran tesón y su innata capacidad para los negocios, formando así su propia productora,  cosa que prácticamente fue una osadía teniendo en cuenta que era la época más próspera de los estudios de cine, en el año 1936.

También era conocido por su gran criterio para descubrir talentos, y actores como Vivien Leight, Fred Astaire o Ingrid Bergam, fueron lanzados por él al estrellato.

Jennifer era muy joven, aunque ya casada y con dos hijos, cuando se trasladó a Hollywood junto a su marido, buscando fortuna en el cine. El día a día de la actriz en la fábrica de los sueños era una rutina constante de desengaños y negativas, ya que nunca conseguía pasar un sólo casting a los que se presentaba.

En busca de la oportunidad que la introdujera en el cine, decidió presentarse ante el mismísimo Selznick, que por aquellos días había organizado unas pruebas para encontrar jóvenes talentos; los nervios traicionaron a la esperanzada actriz, y ante la presencia de tan importante figura balbuceó como buenamente pudo el texto, para seguidamente romper a llorar de manera desconsolada.

Nadie sabe lo que pasó por la cabeza del afamado productor, pero lo cierto es que a partir de este primer contacto, y contrariamente a lo que se podría suponer debido a la mala calidad de la prueba, Selznick decidió apostar por la que más tarde se convertiría en su mujer y en su musa.

Cuentan que Selznick era hombre de carácter obsesivo,  y su obsesión a partir de este momento pasó a llamarse Jennifer Jones.

Ella era una mujer de belleza exquisita, de carácter introvertido, debido a su acusada timidez, y muy discreta; esta discreción la dotaba de una elegancia y un saber estar de los que Selznick inmediatamente se percató, y que fueron más importantes incluso que su gran hermosura a la hora de enamorarlo.

Ambos estaban casados, y ambos se divorciaron para comenzar una vida en común.

A partir de su casamiento la prioridad del productor fue la de promover la carrera de su esposa; controló detalladamente todas  las películas en las que participó la actriz, fuesen o no producidas por él, y logró posicionarla en lo más alto del panorama cinematográfico de la época con títulos inolvidables como “Desde que te fuiste”, “Duelo al sol”, “Pasión bajo la niebla”, Jenny o “Adios a las armas”, todas éstas producidas por él mismo.

Lo cierto es que el tesón del productor, y el talento de la actriz, la convirtieron en una intérprete cuyo trabajo se vio varias veces recompensado por la Academia, que le otorgó un Oscar por “La canción de Bernadette”, y varias nominaciones por títulos como “Duelo al sol”, “Cartas a mi amada” o “La colina del adiós”.

Formaban un tándem perfecto tanto en su vida personal como en la profesional, en ésta última ella había superado con creces las posibilidades contempladas por el productor al inicio de su relación.

También logró introducir la estela de Jennifer en la vieja Europa mediante títulos como “Estación Termini”, en la que compartió protagonismo con Montgomery Clift, “La terrible Miss Dove” o “Corazón indómito”.

Selznick murió en el año 1965,  y a partir de ese momento Jennifer se fue distanciando del cine. Su última aparición fue junto al gran Fred Astaire, en “El coloso en llamas”.

Una bonita historia de amor que se prolongó durante veinte años en los que compartieron admiración y cariño a partes iguales.

3 comentarios

  1. Alberto Jhovan Martinez

    Una historia desconocida para mi… gracias ppor tan impotantes publicaciones …

    11 octubre, 2012 en 22:45

  2. La verdad es que su relación con el productor siempre le creo cierto halo de que era por decirlo de alguna manera una enchufada. Eso fue un lastre en su carrera de cara a mucha gente, aunque yo siempre la recordare por Duelo al sol, donde estaba absolutamente radiante. Cuidate

    13 octubre, 2012 en 04:33

    • Hola Plared! Cierto es que a la actriz siempre se la estigmatizó por el hecho de estar casada con Selznick, pero ella demostró con creces que podía desempeñar bien sus papeles, que aunque elegidos minuciosamente por el productor podían haber resultado un desastre, si ella no hubiese mostrado algo de talento. Todas en un momento de su vida tuvieron un “pigmalión” a su lado, pero en el caso de Jennifer se hizo más patente porque además era una mujer muy hermosa. Besos querido Plared

      15 octubre, 2012 en 18:10

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