CHARLES LAUGHTON: LA GRANDEZA DE UN ACTOR

 Todos los que os pasáis por aquí habitualmente  conocéis mi admiración por las grandes Divas del cine clásico: admiración en algunos casos provocada por su trabajo, y en otros por sus estilismos o su belleza.

 

Sin embargo desde hace algún tiempo ronda por mi cabeza la idea de ir publicando, de vez en cuando, algún post sobre estrellas masculinas, que para mi gusto son realmente verdaderos imprescindibles en el firmamento de Hollywood, y de las que admiro, en igual medida que en las estrellas femeninas ,su trabajo, y en algunos casos su belleza. Tal vez sus estilismos nos traigan sin cuidado, o sus fotografías no sean tan atrayentes como las de las actrices que habitualmente publico, pero es que en algunos casos, y éste es el que nos ocupa, sobraba  toda esta parafernalia tan típica del cine de la época; porque claro……¿Qué iban a vender de Charles Laughton mediante estas estudiadas fotografías?… ¿Su  físico?; obviamente, el actor no vendía un físico envidiable que pudiese ser objeto de admiración o deseo entre el público femenino, por lo que sus fotografías fueron mas bien escasas; lo que vendía Laughton , o más bien diría lo que regalaba el actor era talento: un talento creativo fuera de lo común que fue el que le hizo ser merecedor de la admiración y, lo más importante, del respeto de un público que acogía sus interpretaciones con verdadero gozo.

Al ir escribiendo estas lineas, se me ha ocurrido comparar a muchas actrices de aquella maravillosa época, que tampoco fueron dueñas de un físico espectacular, pero si de un espectacular talento, y al contrario de estos grandes actores en la mayoría de  los casos se vieron  abocadas de por vida a interpretar  personajes secundarios: un claro ejemplo es la actriz Judith Anderson, conocida por dar vida a la inquietante Sra. Dambers en la gloriosa película “Rebeca”.

Pero en fin…esa es otra historia; los que disfrutáis de aquellas clásicas películas de cine sabéis de sobra quién es este actor de singular físico y enorme talento.

 

 

Británico de nacimiento, Laugthon comenzó ,como todo buen actor inglés que se precie, interpretando obras de teatro.

 No fue muy bien recibido en su entorno familiar el hecho de que el joven Charles se sintiera atraído por el mundo de la escena, pero persistente y metódico hasta la saciedad, finalmente consiguió seducir a sus progenitores que dieron el visto bueno para que se matriculara en La Royal Academy of Dramatic Arts.

 Nadie apostaba por este chico algo orondo, y con rostro de peculiares facciones que le aportaban un perenne aire bobalicón, aunque lo justo sería reconocer que los profesores que le impartían clase, inmediatamente se percataron de la gran aptitud con que contaba el actor.

Su gran disciplina y capacidad de trabajo, le llevaron muy pronto a destacar entre muchos otros de físico más imponente.

Comenzó una exitosa carrera teatral en su Inglaterra natal, en la que fue prosperando e interpretando cada vez personajes más relevantes, de hecho y como anécdota contar que fue el primer actor en dar vida a Hercules Poirot, en lo que fue una adaptación para el teatro de la novela de Agatha Cristhie ” La gran coartada”.

Fue un hombre interesado por todas por todas las ramificaciones del arte, por lo que alternaba sus apariciones teatrales con incursiones en cortos, que lo hicieron  familiarizarse con el mundo del cine. 

En el año 1933, se hace mundialmente conocido con la película ” La vida privada de Enrique VIII”, sería por cierto ésta la primera que rodada en Inglaterra ,se haría famosa en los EE.UU.

 

Tras este enorme éxito en tierras inglesas y americanas, era indudable que Hollywood posaría los ojos en la figura de este ingenioso actor, y de esta manera comenzó  una carrera en el cine inolvidable, aportando a todos sus personajes una categoría y una credibilidad sólo propia de los grandes genios.

“Nuestra señora de París” , o “Esta tierra es mía”, ambas protagonizadas junto a Maureen O’Hara, de la que por cierto fue su descubridor , no dejaron ninguna duda de su gran versatilidad, debido a lo complejos y alejados psicológicamente que resultaban ser estos personajes.

 

No hubo género cinematográfico ni personaje que se le resistiera, y su personalidad camaleónica quedó reflejada en la variedad de papeles que llegó a interpretar.

“Rebelión a bordo” en la que dió vida a la figura del malvado capitán Bligh; “El déspota” en la que como su propio nombre indica encarnó a un personaje con más defectos que virtudes, pero  que ,paradójicamente,  a mi llegó a enternecerme; “El sospechoso”, dando vida a un asesino al que querrías que jamás descubrieran; “Testigo de cargo”, de meticuloso y honorable abogado o en “Nobleza obliga” comedia en la que se puso en  la piel de un sirviente llamado Ruggles; sería casi imposible mencionar una a una todas las películas en las que dejó marcado su sello personal, sin llegar a provocaros un  bostezo, de tantas en las que participó. Lo que es indudable es que con esta maestría que lo caracterizaba, deslumbró en decenas de películas a las que siempre aportó una categoría y un “savoir fair” inigualables.

 

 

 

 

 

 

Su primera y única película como director “La noche del cazador” 1956, no fue bien recibida en una época en la que prevalecían otro tipo de géneros : parece ser que el público no estaba por la labor de complicarse la existencia con películas algo complejas, que indagaban más allá de lo establecido en una sociedad retrógrada y puritana como la de aquellos tiempos. La película fue ganando adeptos con el tiempo, debido a su modernidad, para mi gusto es de esos films que nunca pasan de moda, la impecable fotografía, y esos juegos de luces y sombras que logran una atmósfera siniestra y tétrica, adjetivos éstos que también acompañan la personalidad del personaje interpretado por Robert Mitchum, por otra parte inolvidable en su interpretación: esos nudillos tatuados con las palabras Love- Amor, Hate-Odio, se han convertido en seña de identidad de tan fantástica película. Hoy en día es una de las imprescindibles en las listas de las mejores cien películas de toda la historia del cine, por lo que se deduce que el talento de este hombre llegaba más lejos aún del que demostró tener interpretando.

 

Tras la dirección de este film, apareció en algunas películas más como”Testigo de cargo”, ” Espartaco” o “Tempestad sobre Washintong; no pudo regalarnos durante más tiempo su talento, porque el cáncer se lo impidió.

Contaba Billy Wilder, que le hubiese gustado que el actor apareciera en “Irma la Dulce”, y que de hecho se trasladó  a su domicilio para hacerle la proposición, pero que el hombre que encontró allí no era más que una persona moribunda con una enorme fuerza de voluntad, que se aferraba a la vida desesperadamente. Lo más dramático es que ésta le daba la espalda… la vida ya no le daba más tiempo aunque él se empeñase en demostrar frente a Wilder, que su enfermedad era pasajera…que se recuperaría y seguiría interpretando; Wilder comprendió entonces que era el final de un inmenso e inigualable actor… comprendió que lo que ese día vió allí, en el hogar del actor, fue su última interpretación.

Abajo una fotografía de Laughton con la que fue su esposa la también actriz Elsa Lanchester.

 


3 comentarios

  1. Con otro físico habría estado a la altura de un brandon. Grande desde luego y como secundario de los que daban empaque a cualquier producción. Y eso teniendo en cuenta que en estados unidos estos si llegan a un nivel son casi tan considerados como los principales, es decir mucho.

    Coincido en la noche del cazador. Una película en la que se han inspirado todas las de asesinos en serie modernas. Grande sin duda. Cuidate

    19 enero, 2013 en 02:50

  2. Hola Plared! Seguro que con otro físico hubiese superado a Brando, aunque si te soy sincera, a ni me gustan más o menos en igual medida, siempre refiriendome a la calidad interpretaiva, porque fisicamente claro está me quedo con Brando.
    Tenía un talento descomunal, que fue el que lo hizo triunfar en un mundo de apariencias como el Hollywood de antaño, y de hecho hasta Wilder, al que admiro profundamente, se pronunció respecto a él como el mejor actor del mundo.
    Magnificaba todas las películas en las que participaba, y eso sólo ocurre con unos pocos. “La noche del cazador”, es una obra muy innovadora:, y que marcó un antes y un después en el mundo del cine. Un gran abrazo amigo Plared.

    19 enero, 2013 en 09:04

  3. que pena, sin duda uno de los grandes del Cine, lastima que se fue a temprana edad

    22 marzo, 2013 en 18:41

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