LA SEDUCCIÓN EN EL CINE

 

 

¿En que consiste la sensualidad? ¿ Es algo que nos viene genéticamente regalado o es una actitud producto de un analizada manera de actuar?

El cine nos ha enseñado mediante algunas de sus más míticas actrices que la sensualidad no tiene porque ser ordinaria sino más bien todo lo contrario. Cuando una persona ha sido agraciada con la la virtud de la sensualidad , no le hace falta ser irresistiblemente atractiva, para captar la atención de todo el que la rodea, ya que mediante sus gestos, sus palabras y sus acciones en seguida se delata; todas las miradas se posan sobre ella, aún habiendo personas a su alrededor mucho más hermosas y sexuales: de hecho podíamos incluso decir que la sensualidad puede llegar a convertirse en arte.  

Por otra parte, también existe el “arte” de enseñar la anatomía alegre y despreocupadamente, y aunque a veces se pueda caer en la vulgaridad, lo cierto es que a muchos caballeros les encanta esta “naturalidad”.

 

 

 

Los tiempos cambian, y seguramente a un adolescente de esta época que vivimos, bombardeados por imágenes de señoras siliconadas enseñando todo menos su talento, le parezca que estas actrices que provocaron sueños húmedos y prohibidos a millones de hombres simplemente con un baile provocativo, una canción sugerentemente interpretada, o un recatado strip-tease están caducadas y antiguas. 

Pero bajo mi punto de vista los tiempos no han cambiado tanto en ese aspecto, y a los caballeros les provoca la misma admiración contemplar una piernas largas y torneadas enfundadas en media de seda negra y ensalzadas por un buen zapato de tacón de aguja, que una de esas imágenes a las que antes me refería: cientos, miles de chicas anónimas, o más o menos populares, que muestran su rotundo físico, casi siempre fruto de la estética, de forma descarada , y la verdad ….. en muchas de las ocasiones con poco criterio artístico.

No son los casos que aquí nos ocupan desde luego, porque estas mujeres de épocas pasadas, derrocharon erotismo y sensualidad, simplemente valiéndose de atuendos pensados para realzar su cuerpo:  faldas entalladas que dejaban adivinar perfectas siluetas, aberturas interminables en vestidos primorosamente confeccionados que mostraban piernas largas y torneadas , o tan sólo con miradas  prometedoras de placeres inconfesables, y mohines deliciosos .

Insinuar un deseo carnal…, sugerir levemente una fantasía sexual sin caer en la zafiedad: esa era su finalidad.

Las actrices de los primeros años del cine ya utilizaron este tipo de erotismo insinuado para captar la atención del sexo masculino, o simplemente porque eran seductoras natas ; Louise Brooks, o Jean Harlow utilizaron sus encantos femeninos con descaro, pero con gracia y elegancia, y mostraron sus pechos desnudos  bajo blusas de seda o vestidos de livianas telas, que resultaban la mar de provocativos.

 

 

En algunos casos no hacía falta siquiera enseñar un hombro para ser sensual; en este caso el misterio que rodeaba a algunas de las más bellas actrices del cine, fue suficiente para convertirlas en objeto de deseo. Como no podía ser de otra manera Greta Garbo fue la máxima representación de este tipo de mujer bellísima pero inaccesible, tal y como fue uno de sus personajes más famosos: el de la espía Mata-Hari. Aunque la verdad es que su apariencia de mujer fría no engañaba al público que la sabía ardorosa y pasional, y eso era muy, pero que muy excitante.

Carole Lombard también fue de las actrices que lució anatomía mediante vestidos insinuantes, pero lo cierto es que lo que más sedujo de Carole fueron sus inmensos ojos azules, y un carácter cosmopolita y aventurero que agradaba tanto a hombres como a mujeres.

 

Los años cuarenta fueron para las mujeres anónimas años duros a causa de la guerra, y las vestimentas se tornaron oscuras y los peinados perdieron parte de su sofisticación, pero en el cine deslumbraron estrellas como Rita, que emanaba sensualidad por todos los poros de su cuerpo, o la enigmática Verónica Lake, que con tan sólo su cabello revolucionó la moda de aquella década.

 

Con la explosión de luz y color de los cincuenta apareció también Marilyn, y con ella el sexo en estado puro, aún siendo sus vestimentas recatadas, ya que las faldas no subían más allá de la rodilla, y los escotes eran menos pronunciados que en épocas anteriores; seguramente es la actriz más representativa de lo que fue la seducción en el cine, debido a su explosivo cuerpo y a su rostro de ojos enormes y labios carnosos.

Aunque muchos la tachan de vulgar, lo cierto es que Marilyn siempre tuvo mucho criterio a la hora de  vestir, y aunque generalmente sus atuendos eran una segunda piel de su cuerpo, siempre insinuó sus formas, pero no las mostró, exceptuando la mítica escena de la rejilla de metro en la que deleitó a los caballeros exhibiendo sus piernas.

 

 A finales de los cincuenta y principios de los sesenta la seducción se hizo más evidente y descarada, y Brigitte Bardot lo demostró enseñando algo más de piel. Fue un auténtico fenómeno social lo de esta actriz: los hombres la deseaban, y las mujeres imitaban todos sus estilismos.

Los años setenta fueron los más desatados respecto a la cuestión de mostrar el cuerpo, y aquí en España comenzó la época del destape más absurdo. Poco a poco comenzó a caer en el olvido el concepto que se tenía sobre la seducción en el cine, y de esta manera  se perdió parte de la sofisticación y elegancia que caracterizó a actrices de épocas anteriores a la hora de enamorar al publico. Aunque cierto es ,que esta década nos regaló mitos sexuales inolvidables entre los que se encontraban María Scheneider que revolucionó a la sociedad junto a Brando mediante “El último tango en París”,  Sylvia Kristel dando vida a “Emmanuelle” o Jessica Lange espléndida junto al gorila más grande que diera el cine.

 

Esto solo es una pequeña muestra de las mujeres más seductoras que dio el cine. Muchos otros nombres como el de Sofía Loren, Lollobrigida, Ursula Andrews, Raquel Welch etc..también lograron el merecido título de “cautivadoras irresistibles”.

 

7 comentarios

  1. Alberto Jhovan Martinez

    Estupenda publicacion las mujeres mas sensuales de el siglo.
    es un placer leer sus puplicacionea..

    Un fuerte Abrzo desde Mexico..

    20 febrero, 2013 en 23:43

  2. Chelita

    Y ¿Quién no quiere ser maravillosa?

    21 febrero, 2013 en 00:42

    • Hola Chelita! Cierto es que en el fondo todas queremos se maravillosas. Un saludo y gracias por tu visita

      27 febrero, 2013 en 20:47

  3. No creas muchos hombres prefieren la sensualidad, el mostrar sin mostrar a lo explicito. La diferencia quizás con vosotras, es que tenemos igual percepciones distintas de lo que es sensualidad…..El articulo como siempre, pues muy bueno que te voy a decir. Cuidate

    21 febrero, 2013 en 01:20

    • Hola Plared! Yo siempre pienso que en la sensualidad está el auténtico erotismo, esa sensación de querer adivinar lo que en realidad hace tan deseable a una mujer, una mirada, un gesto, unos labios rojos, un tacón…; en definitiva esa elegancia tan femenina que desprendían algunas de las Divas de las que he hablado en este blog, y que las convertía en objeto de deseo, se ha perdido totalmente. Por supuesto que la sensualidad cada uno la percibe a su manera, pero no creo que la diferencia sea cuestión de sexos, ya que entre las mujeres habrá quién le guste ir al grano y los hombres tipo camioneros y algo salvajillos, y mujeres que al contrario prefieran hombres más sensibles de apariencia menos ruda. Un abrazo querido Plared

      27 febrero, 2013 en 20:46

  4. Muy buen post. Realmente, da tristeza que la sensualidad se haya desvirtuado tanto. Ahora a cualquier mujer que enseñe el 85% del cuerpo la llaman “sensual y sexy”, sin ni siquera tener la actitud y personalidad segura, seductora y erótica de las mujeres de aquellos años.
    ¿Dónde se encuentran ahora a mujeres así de felinas, sensuales y a la vez, enigmáticas, como Rita Hayworth, Lauren Bacall, Ava Gardner, Mae West, Marilyn, Greta Garbo, Marlene Dietrich o Elizabeth Taylor? Es decir, no quisiera decirlo, pero antes sí sabían despertar pasiones con sólo un desguante, con miradas profundas, voces graves o vestidos cortos pero no vulgares, sólo insinuando, sin enseñar de más.
    Por desgracia, la mayoría que ahora sólo enseña y punto, ya son consideradas “diosas”, pero eso no dura.
    Creo que las mujeres de hoy deben aprender que el físico no lo es todo en el tema de la seducción, porque sin él, ¿en dónde estarían ahora?
    Como conclusión: las mujeres que sólo se destapan, son pasajeras, son fácilmente olvidables y no son recordadas; como dicen, son ‘del montón’. Una mujer que no enseña, sólo insinúa, y posee una personalidad segura y arrolladora, es única, y jamás será olvidada; como ejemplo, tenemos a las divas del Hollywood de aquellas épocas.
    Un abrazo, y como siempre, muy buen post, para reflexionar.

    21 febrero, 2013 en 22:02

    • Muchas gracias Karla por tu comentario, la verdad es que no puedo añadir nada más a lo que tu has dicho. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Un abrazo¿

      27 febrero, 2013 en 20:32

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