“MUJERES” DE CUKOR

Sin duda puedo decir que “Mujeres”, ocupa un lugar privilegiado entre mis películas favoritas.


Ya sabéis que los gustos son muy particulares, que las modas cambian, que siempre surgen nuevos talentos, nuevas obras que pueden desbancar a aquella que siempre consideraste como “mi favorita”. Pero en el caso de “Mujeres”, aún no he encontrado ninguna de este tipo de género, que pueda desmerecerla ante mis ojos.


Tal y como su nombre indica, la película está compuesta solamente por mujeres, ni un sólo varón aparece en ella, aunque son mencionados con asiduidad.


El reparto de actrices es maravilloso. Nombres como el de Norma Shearer, Joan Crawford, Roallind Rusell, Joan Fontaine o Paulette Godard entre otras, no hacen sino engrandecer el film.



 

Cukor creó a partir de la obra de teatro de Claree Bothe, un guión espléndido e ingenioso, que no pasó inadvertido en su momento, y que hoy en día, setenta años después del estreno de la película, sigue enganchando a pesar de los años transcurridos.


Fue rodada a finales de los años treinta, quiero decir con esto que desde entonces ha llovido mucho, pero “Mujeres” resulta ser en la actualidad una obra atractiva, brillante, y en la que destacan especialmente los diálogos de vértigo que te dejan un estupendo sabor de boca. Se nota el paso de los años en los atuendos, en los peinados, tal vez en los roles de las mujeres, mayoritariamente amas de casa de la alta sociedad neoyorkina que no saben a que dedicar su tiempo, y se pasan la vida chismorreando, criticando, hurgando en  las vidas ajenas, mientras se acicalan con esmero en caros salones de moda y centros de estética.


Aunque lo cierto es que hay quién puede llegar a pensar,  que tampoco es tan  abismal la diferencia entre las banalidades de las mujeres de Cukor, y la sociedad actual en la que la apariencia, el culto al cuerpo, los celos profesionales o las envidias ante las vidas ajenas,  que suponemos más interesantes y esplendorosas, están a la orden del día.


También hay muchos que entienden, que la película está en su concepto algo desfasada, y que los estereotipos de hombre y mujer son demasiado evidentes, aunque para nuestra desgracia, y setenta años después de que se rodara “Mujeres”, aún quedan elementos de esta índole por la faz de la tierra, aunque hay que reconocer que por lo menos las féminas de Cukor resultan graciosas y simpáticas con sus delirios de grandeza, y sus mordaces comentarios.


Este es el caso de la viperina y maliciosa Sylvia Fowler, personaje interpretado magistralmente por Rosalind Rusell, que se dedica a propagar chismes a diestro y siniestro,  aunque en éstos esté implicada su mejor amiga….. !y es que el aburrimiento es tan malo! 





Pero no piensen que Cukor asigna estos roles a la mujer para denostarla, porque no se trata de mostrar a la mujer como una víbora rencorosa, sino de plasmar las vivencias de varias amigas que se conocen desde hace años, pero con personalidades tan dispares entre si como la noche y el día.



También nos muestra personajes maravillosos, como por ejemplo el interpretado por Norma Shearer, Mary Haines, mujer paciente, tranquila, sensata, y además de perfil totalmente contemporáneo, que ve como su matrimonio se derrumba a causa de la infidelidad de su marido con una dependienta llamada Crystal Allen , personaje encarnado por Joan Crawford.





Aunque no aparezca un sólo hombre en la película, lo cierto es que tampoco salen muy bien parados, porque la finalidad de Cukor no es la de  mostrar una guerra de sexos en la que unas u otros resulten victoriosos: ambos son tratados con la misma equidad.


La película cuenta con un derroche de glamour fascinante : ese desfile de moda que inunda la pantalla de colorido, cuando en realidad todo el film se desarrolla en blanco y negro, es sublime.





Y Norma Shearer antaño la reina de Hollywood durante varios años, y que fue rescatada del olvido por Cukor, con gran acierto, aparece grandiosa en el que sería uno de sus últimos trabajos en el cine.


Paulette Godard y Joan Fontaine como secundarias maravillosas y bellísimas, aportando frescura y naturalidad al film.





Y la Crawford que al ser motivo de las penas de Shearer, podría parecer la mala de la película, cuando en realidad la que se lleva la palma es Rosalind Russell con sus dimes y diretes.

 

 

Pero toda la magia de la película se la debemos otorgar a ese genio que fue Cukor….porque fue uno de los directores que mejor captó la esencia del alma femenina, y que nos dejó títulos inolvidables, siempre de la mano de actrices maravillosas como Ingrid Bergman en “Luz que agoniza”, Katherine Hepburn en “Historias de Filadelfia”, Greta Garbo en “Camille”, una delicada Audrey Hepburn en “My fair Lady” o una esplendorosa Ava Gardner en “Cruce de Destinos”.



 



Hace unos años, concretamente en el año 2008, se rodó un remake de esta película y el resultado fue más que patético. Incomprensible me pareció que alguien se atreviera a llevar a cabo este proyecto…es como si alguien se permitiera el lujo de llevar a la pantallas de nuevo a la mítica “Casablanca”: una verdadera aberración.



2 comentarios

  1. Paco

    Gran director Cukor…y mejor director aún si cabe dirigiendo a actrices!!!!!!!

    3 enero, 2015 en 10:32

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