BETTE DAVIS Y JOAN CRAWFORD: DOS EGOS ENFRENTADOS

No se dejen engañar por la fotografía. Aquí se las ve muy sonrientes y relajadas , pero parece ser que la realidad se alejaba mucho de esta imagen distendida que parecían mostrar.

¿Cuándo comenzó esta inquina entre ellas? ¿Es cierto que se odiaban a muerte, o fue una leyenda más creada por el fantasioso mundo de Hollywood?

En este caso se trató más de una cuestión de autoestima y ambición, que de otra cosa: me da la sensación de que el odio nada tenía que ver en esta rivalidad. Siempre habrá alguien, en cualquier profesión, que sea considerado el mejor… el número uno, y por ello lucharon ambas divas con uñas y dientes: al final del camino, a la mejor de ellas, le esperaba un pedestal de reconocimientos , inmortalidad y gloria, así que la lucha valió la pena sin duda.


Cuando Davis dio sus primeros pasos en el mundo del cine, Crawford ya gozaba de una notoria popularidad  ya que su época en el cine mudo fue bastante fructífera, destacando en films como  “Garras Humanas” o “Virgenes modernas. Sin embargo este hecho no fue obstáculo para una joven, dinámica y ambiciosa Bette, dispuesta a comerse el mundo, del cine, y a sus estrellas más deslumbrantes.


Lo cierto es que los grandes y sobrecogedores ojazos de Bette, ya se habían posado en más de una ocasión en la figura de la Crawford, a la que consideraba mucho menos talentosa que ella misma. Sin embargo Joan prácticamente aún ni había reparado en ella: ya tenía bastante canalizando su odio hacia la figura de Norma Shearer que por entonces era la reina absoluta de la Metro.

No fue hasta que llegó la oportunidad de trabajar en la película “Cautivo del deseo” (1934) cuando Bette llegó a sentirse realmente satisfecha de su trabajo, y no fue hasta este momento cuando Crawford reparó en ella, ya que esta interpretación le supuso a la actriz su primera nominación a los Oscars.

Un año después y en el rodaje de “Peligrosa”, Davis se enamoró locamente de uno de sus compañeros de reparto. Franchot Tone, así se llamaba el objeto de su amor, era por entonces, qué casualidad, compañero sentimental de la Crawford.


Si hubo premeditación, por parte de Bette Davis, en este idilio nunca lo sabremos, lo que es seguro que su romance fue Vox Populi, por lo que ciertamente Crawford se enteró de este affaire.¡Y para colmo de males, a Bette la premiaron con el Oscar por su maravillosa interpretación!  Crawford se subía por la paredes ¡Grrrr!

Sin embargo fue finalmente Joan la que se llevó el gato al agua, ya que su prometido no estaba para amores de un día, y decidió continuar al lado de Crawford llegando a casarse con ella un tiempo después.


Bette nunca perdono este episodio amoroso en el salió perdedora, y su inquina hacia ella se incrementó.

Consideraba que la atracción que Crawford despertaba entre la gente se debía más al glamour que derrochaba, que a sus dotes interpretativas, por lo que Davis pensaba que, aunque Crawford tan sólo tenía 21 años, estaba prácticamente acabada como actriz.

Su coincidencia durante algún tiempo en los estudios Warner Broos, no hizo sino aumentar esta tirria que se tenían.

Se cruzaban en los pasillos y se podía cortar el aire con un cuchillo, amén de las peleas típicas de grandes Divas, como discutir por un simple camerino, o por si el maquillador o el peluquero de una era mejor o peor que el de la otra.

Pasaron los años, y la competencia entre ellas se fue intensificando, así que en la Warner, consciente de la atracción que despertaban ambas divas, hicieron el intento de reunirlas en una película que llevaría por título ¿Qué fue de Baby Jean?

El intento se consolidó y ambas aceptaron participar en la película, eso sí Bette, sin pelos en la lengua como era habitual en ella, le dijo a Robert Aldrich que aceptaría únicamente si le respondía una pregunta que la carcomía.

-Robert, ¿te has acostado con la Crawford? Si no me dices la verdad nunca aceptaré trabajar con ella.

-No -respondió Aldrich- pero no será porque ella no ha querido.

Bette estalló en carcajadas y exclamó: ” Si es que en el fondo soy una ingenua. ¡Con el único ser de la Metro con el que no ha pretendido nunca acostarse, es con la perra Lassie!

Comenzó así el rodaje de una película en la que ambas demostraron, ante todo, su gran talento, y al mismo tiempo, durante todo el rodaje, se fueron gestando historias, rumores y anécdotas alrededor de estas dos grandes figuras del cine, que nunca sabremos si fueron ciertas o no, pero que han pasado a formar parte de la mitología de Hollywood.


Una de estas anécdotas cuenta como Davis hizo instalar una máquina expendedora de cola enfrente mismo del camerino de Crawford; este hecho no tendría mayor relevancia si no fuese porque la marca escogida por Bette, era competencia directa de la empresa en la que el marido de Joan desempeñaba un alto cargo.

O de como Davis al percatarse de que la botella de cola que Crawford siempre tenía en sus manos, portaba algo más que refresco, parece ser que la rellenaba con vozka, se quejaba al director de que Joan no cumplía bien sus funciones actorales dificultando este comportamiento, su propio desarrollo de la actuación.

Pero la anécdota más terrible de todas ocurrió cuando rodaban una escena en la que Bette debía, por exigencias del guión, suministrarle una serie de patadas a Crawford: una de esas patadas fue dada con tanto ímpetu, que le abrió una brecha en la cabeza que tuvo que ser tratada con puntos de sutura.

Crawford como venganza, en una escena en la que Davis debía arrastrarla unos cuantos metros, camufló muy hábilmente, por dentro de la ropa, un cinturón de plomo para que incrementase su peso, entorpeciendo así el trabajo de su rival en la tarea de trasladarla por el suelo.


Son numerosos los sucesos que se cuenta acontecieron mientras se rodaba ¿Qué fue de Baby Jean?, pero bien es cierto que muchos atribuyen estas historias a la imaginación de los publicitarios y productores de la misma, que vieron en este vieja rivalidad una manera perfecta, morbosa pero efectiva, de hacer publicidad gratuita.

La película fue acogida con entusiasmo tanto por el público, como por la crítica, siendo Bette Davis nominada a los Oscars por su grandiosa actuación.

Bette al enterarse de la noticia de su nominación sonrió triunfante, pensando que por fin era público y notorio ante los ojos de cientos de miles de personas que su talento no tenía rival: habían competido codo con codo y salía vencedora de este duelo.

Pero… ¡ay amigos! Crawford no se quedó con los brazos cruzados ante semejante humillación, y telefoneó una y otra vez a todos y cada uno de los nominados de aquél año, para ofrecerse a recoger su Oscar, si ellos se veían por algún problema imposibilitados de hacerlo.

Anne Brancoft fue la ganadora absoluta del año 1962 por su interpretación en “El milagro de Ana Sullivan”, y Joan Crawford la encargada de subir al escenario a recogerlo.

“Disculpa querida, tengo que recoger un premio” le dijo Crawford a Davis. Y allí que fue ella, elegante, glamourosa y divina como siempre, a lucirse ante la gente. Se resarció en cierto modo acaparando todas las miradas, y por lo tanto siendo la auténtica protagonista de la velada.


Un tiempo después la 20Century Fox, pretendió de nuevo unirlas en la gran pantalla mediante el film”Hush Hush Sweet Charlotte” 1964 (Canción de cuna para un cadáver), pero aquí el intento fue en vano, y aunque se hicieron algunas fotografías de ambas divas juntas en el set de la película, las condiciones de Crawford, como por ejemplo situar su nombre antes que el de Davis en los títulos de crédito, enfurecieron a Davis, que al enterarse, amenazó a Robert Aldrich con abandonar el proyecto, por lo que éste para contentarla le prometió que le subiría el status de actriz a co-productora.


Joan, que de tonta no tenía un pelo, se percató al momento de que algo raro pasaba, ya que en el rodaje parecía mandar más la Davis que el propio director, así que abandonó el proyecto, siendo sustituida por Olivia de Havilland. De todas maneras creo que al final Crawford acertó en su decisión, ya que el personaje de Charlotte que interpretó Davis , hubiera eclipsado su nombre y su figura una vez más.

Bette nos dejó frases demoledoras, pero fantásticas, sobre Joan Crawford:

¿Ha muerto Joan Crawford? Una nunca debe decir nada malo de los muertos. Se ha muerto Crawford ..¡Qué bien!

Bette Davis: “Hollywood siempre quiso que fuese bella, pero yo aposté por el realismo”

Joan Crawford: ” Norma Shearer es la reina de la Metro, Garbo goza de un talento inigualable, pero yo soy la que más dinero gana de las tres”

Ambas actrices dejaron una profunda huella en el cine. Las dos son inigualables e inimitables, y referencia de una maravillosa época del cine que jamás volverá.

2 comentarios

  1. Paco

    Magnifico!!!!!!

    11 diciembre, 2014 en 08:57

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